¿?
jueves, 24 de mayo de 2012
Sin opción
Absurda voz que sentencia, exagerados pliegos que bullen.
El hecho de andar sin la respiración suficiente; el gato descansa, observa la luna, su cola reposa tiesa.
domingo, 15 de abril de 2012
¿Aún no escuchaste Iron and Wine?
Sunset Soon Forgotten. Track IV: "Our endless numbered days" (2004)
“Our endlesss numbered days”.
Etiquetas:
creencias,
Iron and Wine,
Sueños
Publicado por
Humberto
¿Todavía no leiste a Hanif kureishi?
Honestidad brutal. Jay está a punto de abandonar su casa, a su mujer y a sus dos hijos. Vive ensimismado y desea, en medio de constantes ensoñaciones, llevar una vida hedonista. Tiene una carrera exitosa: por uno de sus guiones, fue candidato al Oscar.
Pero sólo restan 24 horas. ¿Ir o padecer? Un extenso monólogo interno atravesará el libro. Las escenas se cruzan y trenzan; finalizan y comienzan en simultáneo. El diálogo con sus hijos siempre detiene la intención de Jay; su mujer lo conoce e intuye. Su amigos (cuya personalidades oscilan entre la entrega total al placer y la planificación sistemática de una vida aburrida y previsible) tratan a su manera de ayudarlo. Luego de seis años de convivencia la decisión se tomará, respetando la "Intimidad": fragmentos del libro.
_"He estado intentando convencerme de que abandonar a una persona no es lo peor que se puede hacer. Puede resultar doloroso, pero si uno no dejase nunca nada ni a nadie, no tendría espacio para lo nuevo. Sin duda evolucionar constituye una infidelidad, a los demás, al pasado, a las antiguas opiniones de uno mismo. Tal vez cada día debería contener al menos una infidelidad esencial o una traición necesaria. Se trataría de un acto optimista, esperanzador, que garantizaría la fe en el futuro, una afirmación de que las cosas pueden ser no solo diferentes, sino mejores".
_"Qué esplendida inocencia muestra un ser humano cuando no teme que le hagan daño; elegir a alguien es dejar al descubierto una vida entera".
_"Actualmente detesto ser bombardeado por la vulgaridad, la vacuidad y la reiteración. Me siento ultrajado por los abusos, la agresión y la democratización forzosa del intelecto".
_"Es nuestra imaginación la que construye el mundo, nuestros ojos le dan vida y nuestras manos formas. El deseo se mofa de todos los esfuerzos humanos y los hace digno de consideración; el deseo es travieso y no se pliega a nuestros ideales: el deseo es anarquista y el primer agente secreto".
_"El deseo me hace reír, pues, nos convierte a todos en idiotas, de todas formas, mas vale idiota que fascista".
_"Uno entra en las tinieblas con el temor de que nunca saldrá".
_"Creo en el individualismo, en el sensualismo y la ociosidad creativa, me gusta la imaginación humana, su delicadeza, la brutal agresividad de su energía, su profundidad, su poder para transformar el mundo material en arte. Me gusta lo que hacen los hombres y las mujeres. Prefiero eso a ninguna otra cosa sobre la tierra, aparte del amor y los cuerpos de las mujeres, que ocupan el centro de todo aquello por lo que vale la pena vivir".
_"Me pregunto si no hemos sido una generación particularmente privilegiada y malograda. Entre las privaciones de la posguerra y la crueldad de los años ochenta, fuimos niños de un consumismo inocente y los herederos de las libertades conquistadas por nuestros sediciosos mayores a finales de los sesenta. Tuvimos una educación libre, superior y laxa.Después cobramos el subsidio de desempleo por cinco años para vivir de acuerdo con nuestra farisaica visión del mundo. No nos frenaba demasiado ni la moralidad ni la religión. Nuestros tótems eran la música, el baile y coger sin ninguna preocupación. Alardeábamos de ser los seres humanos más libres que jamás habían pisado la tierra; como los hippies, desdeñábamos el materialismo, pero éramos menos frívolos que los drogotas. Si dejábamos los estudios era para convertirnos en jardineros y así compartir la experiencia con la clase trabajadora".
Etiquetas:
creencias,
Hanif Kureishi,
Sueños
Publicado por
Humberto
miércoles, 11 de abril de 2012
Ensoñación
Ojos que persiguen sueños demorados
El viento fresco que salpica un lago azul tras un marrón de montañas altas
Me voy a lugares ajenos a diario lo que es una experiencia gratificante
Volver, en punta de pies: el cierre del mundo entero.
domingo, 8 de abril de 2012
Libélula capataz
Como si se tratara de abrir un cierre o una polera quitar, el lavanda aún circula por aquí, por momentos aparece, cuando recuerdo a mi abuela, María. Escaparé lo más rápido que pueda; tengo que ser prudente... no puedo con el hambre. La calle por momentos se torna oscura y la sífilis desaparece detrás de los hongos que los vómitos muestran en el piso; sin embargo, las prostitutas nunca serán depuradas.
miércoles, 28 de marzo de 2012
Humo sobre los ojos
Algún día por la tarde me gustaría caer sobre alguna plaza.Escuchar el concierto, mirar las nubes y tirado sobre el césped oír explotar la orquesta.
domingo, 4 de marzo de 2012
En el ojo del huracán: Corleone, Tony y Alarcón.
Inicié mi ansiada caminata, ¡al fin!, por The Sopranos... luego de transitar por Lost, Mad Men, Breaking Bad, House, retazos de Twin Peaks y Fringe, durante el 2011. ¡Dexter! me había olvidado.
Que más da, ya fue, entregado de pies y manos, no creo que algo me importe más en la tierra que disfrutar de los capítulos del presente drama donde la confrontación de dos generaciones es inminente, donde los mayores, caprichosos y algo enfermos, conspiran con el propósito de extender sus deseos más allá del paso del tiempo. (¡ancianos hijos de puta!)
Pero está Tony.
Y deberá, dicen los detalles hermosos, encargarse al estilo Michael Corleone de evitar la caída del gran imperio que, con la llegada de los nietos, parece asegurada.
Pero Vito Corleone vive en el espíritu de Tony.
Al menos así respiré la primer temporada... disponible en youtube
Pero Vito Corleone vive en el espíritu de Tony.
Al menos así respiré la primer temporada... disponible en youtube
Sólo resta "The Wire"; quizás a mitad de año.
Mientras tanto a continuar navegando por las aguas turbias de la ilegalidad, de aquellos códigos rígidos que nuevas generaciones no entienden. Y que, otra vez, Corleone (a recordar... minuto 1;50) sabía que con la droga no se jode.
(merca, en "El Padrino"; metanfetamina, en "Breaking Bad" y en "Los Sopranos", todos lo que se te ocurra, aparecerá).
"No, gracias", le dijo Vito (¡Querido!) a Sollozo.
Él sabía que "iniciar la venta de drogas por toda la ciudad": #era el principio del fin.
Así fue. El mercado en expansión es similar a un volcán en ebullición y barrió personas, códigos (todos los que se te ocurran) tanto colectivos como individuales.
Tony (como Walter en relación a Jesse; en Breaking Bad) padece la relación con su sobrino, Christopher Moltisanti algo yonki, algo terco e inmaduro para los negocios y, fundamentalmente, para mantener el respeto de códigos tan ásperos como tragar una lija.
Alarcón, por su parte, luego de dos años en el conurbano bonaerense, escribió Cuando me muera quiero me toquen cumbia". Allí, escribió: "
Etiquetas:
La Tuca,
The Sopranos
Publicado por
Humberto
viernes, 2 de marzo de 2012
Caras sin gestos
| VC. Plaza Manuel Belgrano |
Algunos se matan. Es así, siempre sucedió. Otros, en cambio, moderados, consumen teatro, descansan en el camping, juegan al fútbol, leen, y envueltos en palabras, tranquilos duermen. Otros, creen en psicólogos, dibujan, hablan y hablan, o caminan, cantan y saltan en yoga, quizás, reiki, despiden gases y despiertan una vez terminada la sesión.
En pilates nunca. Otros... salen a correr, escriben o trotan o practican rafting o parapente; o disfrazan su cuerpo con poses y anteojos enormes y caros y escuchan y leen y cantan y hablan: todos creyentes.
martes, 28 de febrero de 2012
Soplar al viento
No sé por qué, pero sucede que aquellas personas que por x motivos trabajan solas, es decir, en un lugar físico sin otro ser humano a metros, durante, al menos, 6 horas son propensas a morir jóvenes o a establecer contacto con policías, curas y/o docentes universitarios, quienes, al viajar en colectivo creen, mientras miran por la ventanilla, integrar un plano secuencia.
El hecho de trabajar en soledad, implica tener presente al fantasma de la libertad, el cual, se torna un peso, una carga, dicho de otro modo, una verdadera condena. Nadie, a decir verdad, soporta la libertad. Mejor, la cárcel, la vida normal: esa que ya conocemos.
Mario se pregunta si podría estar en el mundo sin su abuelo, pues, con el viejo comparten gustos y unos cuantas charlas; juntos, miran Los Simpson (estilo bansky) y por internet miran fotos viejas. Hace cinco años siente que observan la manera en la cual desarrolla su oficio, una especie de espectro, policía nocturna, que verifica cada movimiento sobre su trabajo. En esos momentos, Mario se enfurece, de la misma manera que se entristece porque nunca habló del tema con aquellas personas que integran su entorno más cercano.
El hecho de trabajar en soledad, implica tener presente al fantasma de la libertad, el cual, se torna un peso, una carga, dicho de otro modo, una verdadera condena. Nadie, a decir verdad, soporta la libertad. Mejor, la cárcel, la vida normal: esa que ya conocemos.
Mario se pregunta si podría estar en el mundo sin su abuelo, pues, con el viejo comparten gustos y unos cuantas charlas; juntos, miran Los Simpson (estilo bansky) y por internet miran fotos viejas. Hace cinco años siente que observan la manera en la cual desarrolla su oficio, una especie de espectro, policía nocturna, que verifica cada movimiento sobre su trabajo. En esos momentos, Mario se enfurece, de la misma manera que se entristece porque nunca habló del tema con aquellas personas que integran su entorno más cercano.
Sus amigos lo tratan de loco, no porque sepan el flagelo que padece, cuyo problema reside en sentir a varias personas, a diario, vigilar su trabajo; ellos no lo saben; sino, porque Mario una noche de domingo nocturno contó que a los 11 años, en medio de una tarde primaveral, colgado de un árbol solo, logró provocar una lluvia de granizo. ¿Como? preguntaron todos.
"Sólo tuve que soplar el viento", dijo y todos rieron.
En relación a su padres, la única vez que habló con ellos, llorando, les dijo: "Tengo miedo a la muerte", en ese momento, la madre lo cazó de los pelos y lo arrastró hasta el dormitorio y le dijo: "si seguís con esas boludeces, saco la hebilla" y lo acostó de una bofeteda.
Mario, desde los 15 años, trabaja con su abuelo y desde el primer día en el que ingreso a la zapatería padece el respiro simultáneo de un coro de observadores y eso en el joven aprendiz provoca un estupor similar al que padeció de chico al ver a Pato, su amigo, cruzar la calle y ser atropellado por un camión recolector de residuos. Mario había pateado la pelota fuera de la canchita que habían armado en la vereda de su casa.
Mario, desde los 15 años, trabaja con su abuelo y desde el primer día en el que ingreso a la zapatería padece el respiro simultáneo de un coro de observadores y eso en el joven aprendiz provoca un estupor similar al que padeció de chico al ver a Pato, su amigo, cruzar la calle y ser atropellado por un camión recolector de residuos. Mario había pateado la pelota fuera de la canchita que habían armado en la vereda de su casa.
Las ventanas del local, dejan ingresar una luz tenue que ilumina zapatos viejos de hace 30 años y las moscas que vuelan alrededor de éstos no hacen más que despertar del sueño a Mario, quien rápido observa detalladamente el movimiento de las hormigas que transitan por debajo del mostrador, desde el fondo del local hacia la puerta de ingreso del mismo. Cuando no hay nada que hacer, Mario se agacha y las observa; juega con ellas y, al enterarse de que las hormigas algún día dominarán el mundo entero, pues, su peso es superior (como su capacidad organizativa) a la de los seres humanos coloca su dedo sobre la fila india y cuenta hasta tres y baja el índice asesinando a la que justo pasa por debajo de su yema; así varias veces por minuto.
–¡Dejalas tranquilas! –grita el abuelo.
–Estoy en eso, viejo –le dice Mario.
–¿Trabajando, no? –pregunta el abuelo. Benito cierra la puerta y deja el saco–. Hacete unos mates.
–¡Sí, abuelo! -grita Mario y corre a la cocina.
Mientras observa a su nieto, Benito sonríe y barre las hormigas; Mario acaba de tumbar azúcar en la mesada de la cocina.
–¿Trabajando, no? –pregunta el abuelo. Benito cierra la puerta y deja el saco–. Hacete unos mates.
–¡Sí, abuelo! -grita Mario y corre a la cocina.
Mientras observa a su nieto, Benito sonríe y barre las hormigas; Mario acaba de tumbar azúcar en la mesada de la cocina.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

.jpg)

